Hasta siempre Carlos!

Hoy despedimos a nuestro querido Carlitos.
Carlos Sanz fue fotógrafo, docente, militante, caminante incansable y, sobre todo, un hombre profundamente atento a los demás.
Su vida estuvo atravesada por el compromiso político y por las heridas del terrorismo de Estado. Fue preso político, participó de la fuga de la cárcel de Punta Carretas y debió partir al exilio. Su hermana Aída Sanz, embarazada, y su madre, Elsa Fernández de Sanz, fueron secuestradas y desaparecidas en Argentina en diciembre de 1977. Aída dio a luz en cautiverio a Carmen, quien fue apropiada y recuperó su identidad en 1999 gracias a la búsqueda de su familia y de Abuelas de Plaza de Mayo. Carlos acompañó esa lucha y sostuvo siempre la defensa de la memoria, la verdad, la justicia y el derecho a la identidad.
Compañero de Anabella, padre de Rafael y Aída, abuelo querido, Carlos era también el de la sonrisa grandota y los abrazos apretados. Chistoso, bromista y afectuoso, fue siempre consecuente con sus ideas y con sus prácticas.
Carlos caminaba por las calles de cada lugar al que lo llevaba la vida, observándolo todo, su mirada sabía detenerse allí donde otras pasaban de largo. Conocía el poder de las imágenes y, quizá precisamente por eso, eligió poner su cámara al servicio de la gente común. Con humor, calidez y una enorme sensibilidad, fotografiaba a quienes encontraba en el camino y convertía cada retrato en una celebración del encuentro.
Tenía la mirada puesta en otros lugares, especialmente en aquellos que solían permanecer ocultos. Miraba con una dulzura capaz de revelar la inmensidad de lo cotidiano. Nos enseñó ser peatones atentos, a perdernos para encontrar, a descubrir pasajes olvidados y a salirnos de los caminos establecidos. Nos invitó a recorrer mapas nuevos o, quizá, el mismo mapa con otros pies.
Carlos salió siempre a buscar relatos. Ahora nos queda en quienes lo conocimos la tarea de seguir caminando, de mirar sin prejuicios y de no olvidar que, detrás de cada imagen, de cada calle y de cada rostro, hay una historia que merece ser contada.
Te vamos a extrañar mucho


