En memoria de Ivette y Luis

El 14 de abril de 1972, en Amazonas 1440, Ivette Giménez y Luis Martirena fueron brutalmente acribillados durante un operativo de las Fuerzas Conjuntas contra el MLN-T. En el mismo contexto, Eleuterio Fernández Huidobro y David Cámpora fueron detenidos. Los testimonios recogidos desmintieron la versión oficial, que intentó justificar la violencia aludiendo a una resistencia armada inexistente.

A 53 años de este trágico episodio, honramos la memoria de Ivette y Luis, quienes dieron su vida en la búsqueda de una sociedad más justa. Reivindicamos su lucha y reafirmamos el compromiso con la verdad, la memoria y la justicia.

Hoy, al recordar lo ocurrido en Amazonas 1440, sembramos memoria y reiteramos con firmeza: Nunca Más Terrorismo de Estado.

Un paso más en la justicia

La jueza Isaura Tórtora procesó con prisión a Enrique Uyterhoeven y con prisión domiciliaria a Alberto Lombardi por el homicidio de Omar Paitta, asesinado en 1981 en el centro de torturas La Tablada. También ordenó la captura internacional de Juan Manuel Pagola y Juan Carlos Esponda, quienes se encuentran prófugos.

La sentencia señala que Uyterhoeven, identificado por víctimas del terrorismo de Estado, operaba en el OCOA bajo el alias “Ulises”, mientras que Lombardi, pese a intentar negar su participación, fue vinculado al operativo mediante su legajo. Testimonios y documentos confirman que ambos participaron en interrogatorios violentos que culminaron con la muerte de Paitta.

Omar Paitta, de 39 años, era obrero de la construcción, integrante del Sunca y secretario del Regional 3 del PCU. Desapareció el 21 de setiembre de 1981 . Se sabe que murió como consecuencia de la tortura en La Tablada el 1° de octubre de 1981. Hasta el día de hoy sus hijas Katia, Tania y Nadia, toda su familia y un pueblo entero lo siguen buscando.

Hoy recordamos junto a sus hijas a Antonio Omar Paitta Cardozo, otra de las historias que no pudieron ser:

A 61 AÑOS DEL GOLPE EN BRASIL: MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA

📢 A 61 AÑOS DEL GOLPE EN BRASIL: MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA

El 1 de abril de 1964, un golpe militar instauró en Brasil la dictadura más larga de América Latina. Durante más de dos décadas, la represión fue política de Estado: persecuciones, torturas, asesinatos y desapariciones marcaron la vida de miles de personas. Las investigaciones de la Comisión Nacional de la Verdad confirmaron 434 ejecuciones, 243 de ellas desapariciones forzadas, como parte de un plan sistemático de eliminación a quien pensara diferente.
A pesar de los avances en materia memoria, reparación, y justicia, la impunidad persiste. La Ley de Amnistía de 1979 ha sido un obstáculo para el juzgamiento de los responsables, y sectores negacionistas intentan minimizar los crímenes de la dictadura. Sin embargo, el pueblo brasileño sigue exigiendo respuestas y el esclarecimiento de lo sucedido con todas las víctimas.
El restablecimiento de la Comisión Especial de Muertes y Desapariciones Políticas es un paso importante, pero aún queda mucho por hacer.
Hoy, al igual que ayer, reafirmamos nuestro compromiso con la Memoria, la Verdad y la Justica. Nunca más terrorismo de Estado.

Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia

Montevideo, 24 de Marzo de 2025.

 

Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia

 

El 24 de Marzo de 1976 marcó el inicio de la dictadura cívico-militar en Argentina, en un contexto regional de represión y persecución política de forma coordinada bajo el Plan Cóndor. Este período dio lugar a una brutal campaña de represión, asesinatos, torturas y desapariciones forzadas. La construcción del “enemigo interno” se convirtió en una norma bajo un Estado que utilizó el terror como herramienta de disciplinamiento y coerción social, buscando aniquilar los proyectos transformadores de personas comunes: luchadores sociales arrancados del seno de sus hogares y familias.

El Plan Cóndor extendió sus alas, y bajo esta dictadura se secuestró también a nuestros familiares que habían buscado exilio en este hermano país, intentando escapar a la dictadura uruguaya. El Terrorismo de Estado es un dolor compartido por nuestros pueblos, hermanados también en la lucha contra el mismo.

Desde el retorno a la democracia en Argentina, se han alcanzado importantes avances: el Informe Nunca Más de la CONADEP, el Juicio a las Juntas Militares, la remoción de cuadros de represores en el Colegio Militar y la ESMA, y el pedido de perdón presidencial por las atrocidades cometidas. La derogación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida permitió reabrir los juicios contra los responsables del terrorismo de Estado. A pesar de las demoras del Poder Judicial, este proceso reveló un plan sistemático de torturas y desapariciones, resultando en más de 1.100 condenas por crímenes de lesa humanidad y más de 300 sentencias dictadas.

Estos logros fueron posibles gracias al esfuerzo incansable de sobrevivientes, familiares, compañeros y compañeras, y de un pueblo comprometido con la verdad y la justicia. Sin embargo, aún queda mucho por hacer, tanto en Argentina como en Uruguay, y en toda la región, para consolidar el Nunca Más como un auténtico proyecto político. Persistimos en que hay una deuda histórica: encontrar a nuestros familiares desaparecidos y restituir la identidad de quienes, hoy siendo personas adultas, continúan siendo buscadas por sus familias y con la lucha admirable e inagotable de Abuelas de Plaza de Mayo.

Es por ello que también debemos señalar la alerta máxima ante el presente del país vecino: Desde la asunción del gobierno de Javier Milei, ha sido sistemático el ataque a las políticas públicas de Memoria, Verdad y Justicia.

El gobierno de Javier Milei parece tener dos objetivos: por un lado, achicar el Estado y llegar a “déficit cero”, a costa de imponer políticas de hambre y miseria, y, por otro, dar la “batalla cultural” intentando así cambiar la narrativa. Busca legitimar y otorgar impunidad a los genocidas, dando lugar a un feroz negacionismo o incluso relativizando y reivindicando la actuación de las Fuerzas Armadas en dictadura.

En línea con estas políticas, se impulsó un programa que incluye el desfinanciamiento, el cierre de líneas de trabajo, despidos, el vaciamiento institucional e incluso la puesta en venta de sitios de memoria. Se trata de una “motosierra ideológica”, dirigida a combatir el desarrollo de la memoria en Argentina.

Estas políticas atentan no sólo contra la búsqueda de los detenidos desaparecidos, sino también contra el trabajo por la restitución de la identidad de los más de 300 niños (ahora adultos) apropiados por la dictadura. El cierre de la Unidad Especial de Investigación que operaba dentro de la CoNaDI para colaborar con las causas judiciales, es ejemplo de ello, al igual que la suspensión por parte de los ministerios de Defensa y de Seguridad del acceso de la CoNaDI a documentación de las fuerzas militares y policiales. En un sentido similar, la cartera de Defensa desarticuló el Equipo de Relevamiento y Análisis de los archivos de las Fuerzas Armadas. Y en la Secretaría de Inteligencia se discontinuó el trabajo de un equipo abocado a investigar violaciones a los derechos humanos.

Ante un presente de ruptura que amenaza décadas de compromiso con políticas de Memoria, Verdad y Justicia, extendemos nuestra máxima solidaridad hacia las organizaciones sociales que resisten ante este embate regresivo, que incluso atenta contra derechos fundamentales como la libertad de expresión, reunión y manifestación, reprimiendo salvajemente contra su propio pueblo.

 

Por memoria, verdad y justicia, Nunca más terrorismo de Estado.
Porque la #MemoriaenMarcha, se multiplica.

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