Nueva identificación de restos en Paraguay

EL MUNDO › PERTENECEN A JOSE AGUSTIN POTENZA, ARGENTINO Y MILITANTE PERONISTA SECUESTRADO EN URUGUAY

Nueva identificación de restos en Paraguay

Potenza fue secuestrado junto a su pareja, Rafaela Filipazzi, en Montevideo. Los mataron en Paraguay. Los restos de la mujer fueron identificados la semana pasada. Para los organismos de DD.HH. del vecino país, estos hallazgos “son la prueba contundente del Plan Cóndor”.

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José Agustín Potenza, argentino y peronista, acordeonista aficionado, desapareció en Paraguay.

Por Adrián Pérez

José Agustín Potenza, militante peronista secuestrado en Uruguay por un grupo de tareas que respondía a Alfredo Stroessner, en el marco del Plan Cóndor, se convirtió ayer en el primer desaparecido argentino en ser identificado por Paraguay. Al momento de ser detenido, Potenza era pareja de Rafaela Giuliana Filipazzi Rossini, ciudadana italiana radicada en Argentina que desapareció con su compañero y fue identificada la semana pasada junto a Miguel Angel Soler Canale, secretario general del Partido Comunista paraguayo. Por segunda vez en los últimos diez días, la Dirección de Memoria Histórica y Reparación (DMHR) del Ministerio de Justicia paraguayo anunció la identificación de represaliados por la dictadura paraguaya, un hecho histórico para los organismos de derechos humanos y la búsqueda de Verdad y Justicia en Latinoamérica.

Potenza había nacido en Floresta el 23 de abril de 1928. Su pasión por la música lo llevó a tocar el piano, la batería y el órgano. Una foto lo muestra sonriente tocando su instrumento preferido, el acordeón. Se abrazó al peronismo durante la Revolución Libertadora, cuando fue perseguido: salvó su vida de milagro al conseguir refugio en la embajada de Nicaragua, de donde saldría vestido de mujer, con la ayuda de un cuñado.

En una ocasión se escondió en un altillo de la casa que compartía con Rosa Parada, su compañera de entonces, y con sus cuatro hijos, cuando un grupo de uniformados entró por la fuerza a buscarlo. “Nos gritaban a mi mamá y a mis hermanos. Con mi hermana nos abrazamos a mi abuela. Mi mamá les aseguraba que no estaba, ellos pedían una escalera para subir al altillo. Le apuntaban a mi mamá y ella lo siguió negando hasta que por fin desistieron y se fueron, entonces mi papá salió”, reconstruye Silvia Potenza desde Merlo, San Luis, en diálogo con Página/12.

Con las fuerzas represivas pisándole los talones, Potenza decidió que era buen momento para viajar a Uruguay, donde permaneció exiliado dos años. De regreso a la Argentina, continuó su carrera de músico: hacía giras, se presentaba en cantinas como Sotto il Ponte y Spadavecchia. Llegó a trabajar en la Biblioteca del Congreso de la Nación hasta que lo cesantearon en 1976. Silvia dice que no sabe por qué lo echaron, que están tratando de averiguar con su familia.

La hija del militante identificado ayer cree que su padre y Filipazzi Rossini iban rumbo a Paraguay cuando fueron detenidos y llevados a Uruguay. “Del hotel Hermitage, en Montevideo, se los llevaron por la fuerza a Paraguay. El siempre decía que iba a morir joven”, afirma Silvia. Y describe a su padre como “un groso, un bohemio, un tipo pintón. Le prestaba mucha atención a la pulcritud, se cuidaba las manos”.

Patricia Bernardi trabajó como integrante del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en la identificación de José Agustín Potenza y de Rafaela Giuliana Filipazzi Rossini. Según la antropóloga forense, los restos de ambas personas, al ser encontrados, no presentaban evidencias de lesiones. “Por eso decimos osteológicamente indeterminados. Estaban vestidos y la preservación de los esqueletos era buena. Teníamos sangre de los familiares, que obtuvimos gracias a la Iniciativa Latinoamericana para la Identificación de Personas Desaparecidas”, cuenta la especialista.

Asimismo, Bernardi señala que la Dirección de Memoria Histórica paraguaya sostenía –como hipótesis– que los restos podían ser de ciudadanos argentinos. “Por eso pedimos a nuestro laboratorio en Córdoba que comparara esas muestras de sangre con las de Potenza y Filipazzi. Y ambas salieron con el 99,99 por ciento”, señala la antropóloga forense.

Consultada sobre la posible identificación de más desaparecidos en Paraguay, Bernardi afirma que hay optimismo. “Necesitamos que todos los familiares se acerquen a dar su muestra de sangre”, pide. Y, en lo personal, confía que cada vez que logran identificar a desaparecidos, siente que para el familiar se produce un gran alivio.

Para Rogelio Agustín Goiburú Benítez, titular de la DMHR, las identificaciones obtenidas por el equipo que dirige, en colaboración con el EAAF, representan la prueba contundente del accionar del Plan Cóndor, y, por lo tanto, son un logro histórico para Paraguay. “Abren la posibilidad de que la Justicia de nuestros tres países unifiquen esfuerzos para esclarecer y procesar debidamente a los responsables”, dice desde Asunción, luego de la conferencia de prensa donde anunció la identificación de Potenza.

“Creo que así como se reactivaron esta semana las denuncias de familiares que por primera vez acuden a testimoniar las desapariciones de sus seres queridos, es de esperar que aparezcan testigos que aporten datos precisos sobre la ubicación del sitio donde ocultaron en cuerpo de mi padre”, confía Goiburú Benítez, y adelanta que están aportando datos que podrían concluir en más identificaciones en las próximas semanas.

Fuente: Página 12

Paraguay – Restos óseos: identifican a dos desaparecidos durante la dictadura

Restos óseos: identifican a dos desaparecidos durante la dictadura

Un hombre y una mujer son las primeras dos víctimas desaparecidas durante los años de la dictadura cuyos restos óseos fueron identificados gracias al trabajo de búsqueda y comparación genética. Con esto llega un poco de paz para sus familiares.

Una conferencia de prensa histórica tuvo lugar esta mañana. Luego de años de trabajo del equipo de búsqueda liderado por Rogelio Goiburú, se dieron a conocer los nombres de las dos primeras víctimas de la dictadura cuyos restos óseos fueron rescatados e identificados gracias a comparaciones genéticas.

“Este día realmente es un día histórico para nuestro país”, comenzó diciendo Goiburú, quien lleva años encabezando los trabajos de búsqueda de restos de desaparecidos durante la dictadura militar de Alfredo Stroessner. “Esto empezó hace mucho tiempo, con los familiares, las víctimas sobrevivientes, militantes políticos y de Derechos Humanos”, agregó uno de los hijos del Dr. Agustín Goiburú, desaparecido hace más de 40 años a manos de represores stronista.

Los encargados de realizar los trabajos de comparación genética que permitieron la identificación de estas dos personas fueron realizados por el Equipo Argentino de Antropología Forense.

Los primeros restos óseos identificados correspondían a los de una mujer y fueron hallados durante los trabajos realizados entre 2006 y 2013 en el predio de la Agrupación Especializada, en Asunción, uno de los puntos donde se ha hallado gran cantidad de restos de desaparecidos.

De acuerdo a los análisis realizados en Argentina, la mujer habría fallecido entre los 36 y 40 años. Para poder realizar la identificación, se realizaron pruebas con dos hijos de la desaparecida y se llegó a la conclusión de que los restos pertenecían a Rafaela Giuliana Fillipatzzi, ciudadana italiana radicada en Argentina y desaparecida en el marco del operativo Cóndor.

Fillipatzzi había desaparecido en Montevideo en 1977; es decir, sus restos fueron reconocidos después de casi cuatro décadas de haber desaparecido. “Lamento enormemente no poder estar presente por razones de fuerza mayor, pero principalmente creo no poder soportar estar allí y no poder traer conmigo los restos de mi madre, aunque entiendo que por trámites legales debo esperar un tiempo más”, señaló una de las hijas de Rafaela Fillipatzzi en una carta enviada.

“Hace 40 años buscamos a nuestros familiares, para darles al menos cristiana sepultura. Hablo de un poco de paz porque esto para mí no termina hasta por lo menos saber qué pasó, porqué la secuestraron, por qué la maltrataron y la asesinaron, dejándome huérfana con solo 12 años. Me pasé toda mi vida buscando desesperadamente en los tres países en los que ella estuvo”, agregó.

SOLER, EL OTRO IDENTIFICADO
Los otros restos que fueron identificados corresponden a un hombre y fueron hallados también en el predio de la Agrupación Especializada durante los trabajos realizados entre 2006 y 2013, manifestó Goiburú en la conferencia de prensa.

Tras el análisis genético, se determinó que los restos pertenecían a Miguel Ángel Soler, un ciudadano paraguayo quien permaneció desaparecido durante 40 años y nueve meses. Para su identificación, los restos fueron comparados con muestras de ADN de un hijo y una hermana. Soler fue secuestrado de su casa por la Policía stronista; había sido perseguido durante años por su militancia -en la clandestinidad- en el Partido Comunista Paraguayo.

TAREA, TODAVÍA MUY GRANDE
“El desafío es todavía muy grande porque estamos buscando a más de 500 desaparecidos”, manifestó Goiburú. El hombre que dirige desde hace años el equipo de búsqueda de desaparecidos de la dictadura stronista recordó que ya existe una base de datos genética, por lo que ahora los costos para la identificación de otros restos óseos disminuirán.

Las cifras siguen variando. Han pasado ya casi tres décadas de la caída de la dictadura de Alfredo Stroessner y aún no se puede dar un número exacto de personas desaparecidas forzosamente durante los 35 años en que el tirano movió los hilos del destino de nuestro país a su antojo.

“Oficialmente, hay unas 500 denuncias de las cuales tenemos 400 documentadas”, señaló Rogelio Goiburú alguna vez a ABC Color.

Pero la cifra real estaría muy por arriba del número de denuncias. Numerosos son los casos de familias que nunca denunciaron las desapariciones porque no notan resultados palpables en la lucha por justicia o porque la herencia de miedo de 35 años de cruel represión todavía las mantiene congelada y otras no cuentan con los fondos suficientes como para desplazarse hasta la capital y radicar las denuncias.

CRÍTICAS AL SENADOR NÚÑEZ
Goiburú también criticó duramente al senador colorado Carlos Núñez, quien en la víspera había señalado en el plenario de la Cámara Alta que extrañaba al dictador Alfredo Stroessner y que hacía falta él para traer paz al país.

Durante su breve intervención en la sesión extraordinaria del lunes, el legislador lamentó que el exdictador Stroessner no esté vivo “para traer la paz al país”. Núñez es comisario retirado de la Policía y más temprano había dicho que se debía “eliminar a los comunistas” del Paraguay.

“Si es posible tenemos que quemarles vivos a esos asesinos, cobardes y en plaza pública. Creo que vamos a volver a traerle al Gral. Stroessner, lastimosamente ya no está sobre la tierra. Pero no importa, así únicamente los paraguayos vamos a vivir en paz y tranquilidad, vamos a dormir con las puertas y ventanas abiertas, porque ahora que supuestamente (existen) derechos humanos la Policía no puede hacer su trabajo y no puede detenerle a un delincuente que famoso se va y se araña en el calabozo y le denuncia a los Derechos Humanos y va ese policía a ser procesado y pasa a la cárcel y por eso ya nadie quiere actuar”, expresó el senador.

Ante esas expresiones Goiburú aseguró: “Stroessner era un dictador, un asesino y un ladrón; y además era un pervertido que abusaba de menores. Pido que ese senador sea desaforado y procesado por apología al delito”.

Fuente: ABC Color Paraguay

El 30 de agosto es el Día Internacional del Detenido Desaparecido. En Uruguay se conmemora con una charla del historiador Gerardo Caetano

DDHH

El 30 de agosto es el Día Internacional del Detenido Desaparecido. En Uruguay se conmemora con una charla del historiador Gerardo Caetano

La Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos Desaparecidos declaró el 30 de agosto como el Día Internacional del Detenido Desaparecido. En Uruguay se conmemora la fecha con una charla del historiador Gerardo Caetano, en la sala Vaz Ferreira de la Biblioteca Nacional.

La Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos Desaparecidos declaró el 30 de agosto como el Día Internacional del Detenido Desaparecido la iniciativa pretende establecer “una fecha que recuerde a las víctimas que fueron detenidas en forma ilegal durante la dictadura”.

Tal declaración es un aporte a los esfuerzos para promover la “memoria colectiva” y efectivizar la “reparación integral de las víctimas y sus familiares”.

En tal sentido, la responsable de la Secretaría de Derechos Humanos del PIT-CNT, Fernanda Aguirre, expresó que “el día del detenido desaparecido es una ocasión donde homenajear a compañeros y compañeras que sufrieron un destino tan cruel por luchar por el bien de todos”.

Aguirre dijo -según se informó el Portal del PIT-CNT- que “el día contribuye a reivindicar la imperiosa necesidad de justicia y castigo a los culpables de los aberrantes crímenes de lesa humanidad que siguen impunes”.

“Nada es historia. Es presente si los torturadores y secuestradores siguen libres o gozando de privilegios. Los familiares, los compañeros y compañeras y la sociedad, merecen saber qué paso y dónde están. El Estado debe asumir el rol activo que le corresponde. Los tiempos biológicos de las víctimas y victimarios no admiten más dilaciones”, expresó la dirigente sindical.

Sentenció que la “verdad, la justicia y el castigo a los culpables son indispensables para que el nunca más sea una realidad”.

Por el derecho a no ser desaparecido

En el marco del Día Internacional del Desaparecido, el próximo martes 30 a la hora 19, en la sala Vaz Ferreira de la Biblioteca Nacional, se realizará un evento en el cual el historiador Gerardo Caetano disertará sobre: “El derecho de no ser desaparecido”.

Asimismo, la organización Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos procederá a la lectura de una proclama.

El evento se cerrará con la proyección del documental: “Todos somos hijos”, dirigido por Esteban Barja y Carlos Conti.

La Secretaría de Derechos Humanos para el Pasado Reciente de la Presidencia de la República ha asegurado que las personas detenidas desaparecidas dentro del período comprendido entre los años 1968-1985, es de 192 ciudadanos.

En marzo de 2006, en el primer Gobierno de Tabaré Vázquez, fueron hallados los restos de Ubagesner Chaves Sosa. Con posterioridad, el equipo de antropólogos de la Universidad de la República encontró los restos de Fernando Miranda, Julio Castro y Ricardo Blanco.

Fuente: LR 21

Costumbres argentinas

 

Internacional | Viernes 26 • Agosto • 2016

Costumbres argentinas

Justicia argentina dictaminó cadena perpetua para 28 militares de Córdoba por crímenes cometidos en dictadura.
Ayer al mediodía el Tribunal Oral Federal de Córdoba condenó a 28 militares a la pena de prisión perpetua, en el marco de la megacausa “La Perla”, que era uno de los centros clandestinos en los que operó la dictadura argentina.

El movimiento en las inmediaciones del Parque Sarmiento no era el común de un jueves de mañana. No era un día más para la historia de la provincia, ni para la historia social y judicial argentina. Llegaba a su fin el juicio más importante en torno a las violaciones de derechos humanos acontecidas en la última dictadura cívico-militar: la conocida megacausa “La Perla”. En los días previos la prensa cordobesa comparó el proceso con los juicios de Nuremberg, en los que comparecieron los criminales nazis, lo que indica la magnitud del evento.

Se trata de un proceso iniciado en diciembre de 2012, que constaba de 22 expedientes y se desarrolló en 350 audiencias en las que declararon 600 testigos, 54 acusados (11 de los cuales murieron en el transcurso del juicio) y 716 víctimas -de las cuales 361 fueron querellantes-, que juzgó violaciones ocurridas desde marzo de 1975 a diciembre de 1978 en los centros clandestinos de detención La Perla, Campo de la Ribera, el Departamento de Informaciones (conocido como D2) y la Penitenciaría San Martín. Es el séptimo juicio de este tipo en Córdoba; más de un imputado ya contaba con una condena por procesos anteriores, pero ninguna de semejante magnitud.

El día de la sentencia llegó en un momento particular. El gobierno de Mauricio Macri ha tenido una relación conflictiva (y en algunos casos de ataque directo) con las organizaciones defensoras de los derechos humanos, con declaraciones polémicas en torno a los desaparecidos (el presidente declaró recientemente que no le interesa la cantidad de estos), y en algunos casos indefendibles, como las llevadas a cabo por el ex ministro de Cultura porteño Darío Lopérfido, que le terminaron costando su cargo ante la creciente presión popular (el ex jerarca cuestionó las cifras de desaparecidos que manejan los familiares). En paralelo a estas polémicas públicas, la Justicia ha ordenado acciones como los allanamientos a las sedes de Hijos y Madres de Plaza de Mayo, o la imputación a Hebe de Bonafini. Es significativo, por otra parte, que esta sentencia se registre en una ciudad que fue bastión de la resistencia a la dictadura hace 40 años y que recientemente ha girado hacia candidatos como Macri (en la última elección lo votaron tres de cada cuatro cordobeses).

Un día para recordar

Desde temprano, las cercanías del Tribunal Federal se fueron llenando de color. La mañana despejada, el verde del parque circundante, las fotos de los desaparecidos colgadas en las veredas, las banderas de diferentes movimientos políticos, las huellas que unos artistas pintaban en la calle, las flores rojas de papel que los integrantes de la organización Hijos hacen en cada ocasión importante, la chata de la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual con el estudio montado para transmitir para todo el país y un cartel que expresaba el sentir popular: “Los juzga un tribunal, los condenamos todos”.

La convocatoria era en una rotonda ubicada a unas cuadras del tribunal, porque la idea era llegar marchando, como forma de homenajear a los que participaron en todo el proceso que terminaba ayer. La movilización fue encabezada por las asociaciones de familiares, que portaban un número 30.000 hecho con flores rojas, en clara alusión a la polémica por la cifra de desaparecidos, que ha enfrentado a las organizaciones defensoras de los derechos humanos con el gobierno de Macri y con alguno de sus funcionarios.

Si bien no se trataba de una convocatoria partidaria, diversos sectores marcharon con sus colores y banderas: La Cámpora, el Frente para la Victoria, Libres del Sur, el Movimiento Socialista de los Trabajadores y el Partido de los Trabajadores Socialistas, entre otros.

Mientras se esperaba la sentencia, desde una pantalla gigante se presentaron diferentes datos sobre las víctimas y sobre los imputados. Las intervenciones apuntaban a la importancia de hacer justicia y tener memoria; también remarcaban la necesidad de tomar el cierre del proceso judicial como punto de partida para seguir buscando justicia, en lugar de un punto final o una vuelta de página.

Al mediodía anunciaron desde el escenario que la sentencia iba a empezar y exhortaron a hacer silencio para escucharla. Se respiraba un clima de tensión y expectativa, porque si bien era muy grande la chance de que los imputados recibieran una fuerte condena, la posibilidad de que la Justicia no estuviera a la altura generaba nerviosismo. Sin embargo, cuando los primeros artículos hicieron mención al rechazo de los recursos de nulidad e inconstitucionalidad presentados por los acusados, se empezó a sentir el alivio. Las sentencias de los acusados fueron festejadas fervorosamente, salvo las que parecieron demasiado benévolas (pocas, por cierto). Como se dijo, se esperaba una sentencia dura contra los acusados, y fue así: de los 43 imputados que llegaron con vida al fin del juicio, 28 recibieron cadena perpetua en cárcel común, y el resto diversas condenas que fueron de los 21 a los dos años de prisión.

Por la pantalla gigante se podía ver lo que sucedía en la sala. Los imputados recibieron el veredicto serios e imperturbables, salvo un par a los que pareció escapárseles alguna que otra lágrima, lo que provocó insultos por parte de las más de 10.000 personas que esperaban afuera. Al finalizar la lectura de la sentencia se dio un cruce entre militantes que estaban dentro del recinto y algunos de los condenados. Los primeros gritaron “asesinos”, mientras cantaban “como a los nazis les va a pasar, a donde vayan los iremos a buscar”; algunos imputados respondieron con insultos y hasta con un corte de manga.

Finalizada la lectura, los organizadores manifestaron su conformidad con el fallo, remarcaron la necesidad de seguir juzgando, incluso a quienes habían sido condenados, y expresaron, en torno a una de las causas más emblemáticas (el secuestro del nieto de Sonia Torres), la importancia de que la Justicia haya reconocido la responsabilidad del Estado en su desaparición.

Luego hicieron uso de la palabra familiares y abogados. Destacaron el carácter histórico de la jornada y reconocieron que la sentencia forma parte de un proceso que no habría sido posible sin la política de derechos humanos de los gobiernos kirchneristas. También criticaron fuertemente la década menemista, mencionaron los retrocesos de esa área en el gobierno actual y se convocó a militar para lograr seguir juzgando las violaciones a los derechos humanos. Claudio Orosz, uno de los abogados de la causa, contó detalles de cómo se vivió desde la sala la lectura de la sentencia y despertó risas en los presentes: “Desde adentro escuchábamos cómo cada perpetua era celebrada por los que estaban afuera, pero lo importante es que lo escuchaban los culiados también”. En referencia a los dichos recientes de Macri, Orosz dijo: “Negar los desaparecidos o decir que no importan es una necedad”. Por su parte, Emi D’Ambra, titular de la Asociación de Familiares y querellante en la causa, opinó que ellas no eran las heroínas del proceso, sino que el mérito es de “todos los testigos que dieron su testimonio, a quienes les pedimos que recordaran lo que ellos habían querido olvidar”.

En un momento comenzó a sonar el himno argentino y todos lo cantaron, mostrando una unión que fue la tónica general: se pudo trascender las banderas, los conflictos entre sectores y las divergencias ideológicas en torno a un tema que iba más allá de esas diferencias.

Pasada la algarabía, lo que quedaba en las cercanías de los tribunales eran abrazos, llantos y mucha emoción. Cada encuentro espontáneo entre familiares, amigos o militantes despertaba las mismas charlas, el recuerdo de quienes no llegaron a presenciar este momento, las dificultades que surgieron cuando comenzó el proceso y lo lejano que parecía en aquellos días llegar a una sentencia como la de ayer. Primaba una sensación de que finalmente el tiempo había puesto todo en su lugar, que se podía volver a creer en la Justicia y que ayer se comenzó a construir otro futuro, con memoria.

Diego Recoba desde Córdoba, Argentina

Fuente: La Diaria