Archives octubre 2024

Manuel Toledo Brum

Manuel, oriundo de Treinta y Tres, era maestro y profesor de matemática en el liceo departamental de su ciudad. Desde muy joven se trasladaba en bicicleta a dar clases a la escuela Granja Nº 28 de Villa Sara. Estaba casado y tenía dos hijos.

Militó sindicalmente en la lista Nº 1, para integrar la Comisión Ejecutiva de la Federación Uruguaya de Magisterio, y ocupó lugares de relevancia dentro del Partido Socialista. Fue cofundador del Sindicato Único Del Arroz (SUDA), y fundó la Unión de trabajadores Arroceros del Este UTAE, primera experiencia que sumaría luego a los obreros azucareros al norte del país la UTAA, Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas. Su amplio compromiso político lo convirtió en objetivo durante los años de represión.

Fue secuestrado en su casa por las Fuerzas Conjuntas el 29 de julio de 1972,y trasladado inicialmente al Regimiento de Caballería No. 8 en Melo, donde fue sometido a torturas. Meses más tarde, la justicia militar lo procesó y fue encarcelado en el Penal de Libertad.

Su hija, Mirta Toledo Graña, en su libro Setiembre Azul, relata: “En 1972 lo llevaron al cuartel por primera vez, sin contar las veces anteriores que había sido detenido por acercarse al arrozal. Luego fue liberado, pero al poco tiempo lo volvieron a detener y lo trasladaron por distintos cuarteles en Treinta y Tres y Melo, hasta que finalmente lo llevaron al Penal de Libertad, su última morada”.

Durante una visita, la familia fue informada de que Manuel estaba incomunicado y hospitalizado en el Hospital Militar, sin permiso para verlo. Tiempo después, recibieron la noticia de su fallecimiento, presuntamente por cáncer, una enfermedad de la que nunca se les había informado.

Un soldado les avisó que debían retirar el cuerpo en el Hospital Militar de Montevideo. Mirta, en su obra, agrega que su cadáver fue entregado en condiciones que hacían difícil su identificación, con una traqueotomía y las manos atadas. Su familia nunca pudo despedirse de él antes de su muerte, y las circunstancias que rodearon su fallecimiento dejaron muchas preguntas sin respuesta.

Hoy en Treinta y Tres le recordamos en un acto donde se colocó una placa en homenaje a Manuel.

Despedida a Luis Eduardo Arigón Castel

Montevideo 2 de octubre de 2024

Estimadas compañeras y compañeros,

Nos encontramos hoy aquí para despedir a Luis Eduardo Arigón Castel, una vez más en la casa de estudios del pueblo, que vuelve a hacerse presente para abrazar y acompañar a Luis Eduardo y a toda su familia.

En este homenaje, la Asociación de Madres y Familiares de uruguayos detenidos desaparecidos, quiere extender un abrazo sentido a su familia, que tanto ha caminado junto a nosotros en estos largos años de lucha; a sus hijas, Sabina y Estrella, y a nuestra querida Sara, luchadora infaltable, una de las fundadoras de nuestra Asociación, que tanto aportó en este camino de búsqueda y exigencia, siempre golpeando puertas, preguntando y exigiendo por Luis Eduardo, su compañero, y por todos nuestros detenidos desaparecidos.

Este paso que hoy se da en el camino de la verdad, es también fruto de aquellas que como Sara trabajaron tanto por esta causa, no dejando nunca a nadie rendirse, a pesar del cansancio y de las mentiras que por tantos años recibió.

Hoy, podemos decir que esa lucha dio resultado y hemos dado un paso más hacia la verdad.

Luis Eduardo Arigón Castel tenía 51 años al momento de su secuestro el 14 de junio de 1977, en un operativo enmarcado en la “Operación Morgan”. Fue llevado al centro clandestino de detención La Tablada, donde se lo interrogó y torturó hasta su muerte. Allí también lo desaparecieron. Su cuerpo fue enterrado de forma cobarde, cruel y clandestina, hasta el pasado 30 de julio cuando, gracias al trabajo inagotable del grupo de antropólogos, fue encontrado.

Sus restos óseos fueron hallados en la trinchera N° 892 del Batallón N°14 de Infantería Paracaidista en Toledo; la fosa clandestina demostró desde el primer momento la saña con la que actuaron quienes lo mantuvieron secuestrado durante 47 años. El pasado 24 de setiembre, finalmente pudimos darle un nombre a aquel nuevo hallazgo y decir que Luis Eduardo Arigón volvía a su casa, a su familia y a su pueblo.

Su cuerpo, secuestrado durante 47 años, denuncia la peor cara del Terrorismo de Estado, aquella que se ensañó con quienes, como Luis Eduardo, se atrevieron a pensar distinto, a soñar con un mundo más justo y solidario.

Hoy, 47 años más tarde, recuperamos nuevamente un trocito de verdad. Hoy, recuperamos a Luis Eduardo Arigón: hombre de su pueblo, militante de todas las horas, trabajador incansable, de convicciones tan fuertes como su carácter revolucionario.

A aquel hombre de utopías y sueños de igualdad, hoy lo traemos de vuelta a su casa, a su familia y a su pueblo, para que lo abracen y recuerden siempre.

Luis Eduardo fue un militante del Partido Comunista y dirigente sindical de FUECI y seguramente por ello los criminales se ensañaron con él. Pero no fue sólo un militante. Luis Eduardo fue compañero y padre. Fue aquel hincha de Liverpool, apasionado del fútbol, que disfrutaba de un buen asado, de tocar el violín y la guitarra. Aquel, que amaba leer y escribir poesías.

Luis Eduardo fue parte de una camada de hombres y mujeres comunes pero extremadamente valientes; de aquellos, que incluso en los peores momentos, se entregaron a su pueblo para sembrar sueños de igualdad.

Es a ese hombre, al compañero, padre y militante, al que hoy recordamos y homenajeamos.

Luis Eduardo Arigón se suma a la lista de familiares hallados en territorio uruguayo: vuelve junto a Roberto Gomensoro (de quien sólo se pudo recuperar su cráneo), Ubagésner Cháves Sosa, Fernando Miranda, Julio Castro, Ricardo Blanco, Eduardo Bleier y Amelia Sanjurjo.

Por todos aquellos y aquellas que aún nos faltan, es que hoy reafirmamos nuestro compromiso inclaudicable de que seguiremos siempre buscando y exigiendo respuestas.

Que este homenaje nos sirva una vez más para reafirmar el compromiso con la búsqueda, con la Memoria, la Verdad y la Justicia, para seguir el camino que nuestras viejas, como Sara, nos supieron marcar.

Por él, y todos y todas a quienes seguimos y seguiremos buscando, es que reafirmamos nuestro compromiso con el Nunca Más.

Luis Eduardo Arigón Castel, hoy vuelve a su casa, a su familia y a su pueblo.

Luis Eduardo Arigón ¡presente!